Bastardos sin gloria: la obra maestra de Quentin Tarantino

Bastardos sin Gloria“, dirigida por Quentin Tarantino, presenta una realidad alternativa en la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Estructurada en cinco capítulos, la película nos propone dos tramas entrelazadas: la primera, sigue a un grupo de soldados judíos estadounidenses liderados por el teniente Aldo Raine (interpretado por Brad Pitt), quienes operan en Francia cazando y eliminando a nazis.

La segunda, sigue a Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), una joven judía que planea vengarse del coronel Hans Landa (personaje del gran Christoph Waltz), el oficial nazi responsable de la muerte de su familia. Sorprendentemente, Landa está involucrado en la organización de un evento cinematográfico propagandístico en el cine de propiedad de Shosanna, lo que añade una capa de complejidad a la trama.

La película rinde un emotivo tributo al cine bélico, al espionaje, a la venganza y a la metanarrativa cinematográfica. Tarantino despliega una variedad de recursos estilísticos, como el hábil manejo de múltiples idiomas (inglés, francés, alemán e italiano), una ecléctica selección musical, una violencia estilizada, diálogos ingeniosos, guiños al mundo del cine y la audaz subversión de la veracidad histórica. Como resultado, emerge una creación original, llena de diversión, emoción y provocación, que incita a reflexionar sobre el cine como instrumento contra la opresión y la injusticia.

Curiosidades detrás de la creación de Bastardos sin Gloria:

1. Una década en preparación

Tarantino tardó más de diez años en escribir el guion, el director confesó que le costó mucho encontrar el tono adecuado y el final apropiado para la historia. “Tenía escenas escritas, pero durante años se quedó en el aire. Y en un momento dado incluso me planteé dejarlo de lado, pensando que tal vez lo había superado. Pero entonces me di cuenta de que había invertido demasiado en ella y que, aunque nunca hiciera la película, al menos tenía que terminar de escribirla para quitarme esta montaña de encima”, declaró.

2. Pudo ser una miniserie

Las primeras ideas para la película eran tan extensas que el cineasta pensó en convertirla en una miniserie. Tarantino tenía pensado muchos de los personajes y escritos los dos primeros capítulos del guion desde tiempo atrás. Sin embargo, el argumento final tuvo que ser totalmente distinto al original. Contó que: “Lo que me impidió hacer la película antes fue que era demasiado grande y demasiado enrevesada, casi como una miniserie. Y justo antes de convertirla en una miniserie, decidí intentarlo una vez más como película. Fue entonces cuando se me ocurrió un nuevo argumento sobre el estreno de una película de propaganda alemana”.

3. Nació para el rol

Sin Christoph Waltz, muy posiblemente no hubiésemos llegado a conocer al Coronel. Tarantino consideró abandonar la película mientras buscaba a un actor que interpretara a Landa, temiendo que hubiera escrito un papel que no se pudiera interpretar. Sin embargo, después de ver a Waltz haciendo su magia, todo cambió, había encontrado al actor perfecto para el personaje. En entrevista con The Telegraph, Quentin elogió la capacidad del actor para interpretar a un personaje complejo y lleno de matices, y destacó su habilidad para crear una atmósfera tensa y opresiva en cada escena en la que aparece.

4. Nombre alternativo

Los títulos de las películas de Quentin Tarantino se caracterizan, en su mayoría, por estar conformados por dos palabras: “Pulp Fiction“, “Reservoir Dogs“, “Jackie Brown” o “Kill Bill“. Según el director, “el título siempre es muy orgánico: no se trata solo de ‘oh, eso quedaría bien en el póster'”. Afirmando que “si por alguna razón no hubiera podido usar el título Bastardos sin Gloria, probablemente habría llamado a la película Upon A Time in Nazi-Occupied France (Érase una vez en la Francia ocupada por los nazis)”.

5. Homenaje a sus orígenes

La película tiene mucho de tres de sus anteriores guiones: “Pulp Fiction“, “True Romance” y “Reservoir Dogs“. Declaró que la escena del bar es una versión reducida de su ópera prima, pero con nazis y en alemán. “Es una escena de 23 minutos, y en lugar de ese almacén están en un pequeño bar del sótano. Pero para mí, hay este aspecto que es como Pulp Fiction, donde tienes todas estas historias diferentes que van en una dirección. En esta, es más así. Las historias son aún más diversas, pero en realidad cuenta una gran historia, en lugar de ser un gran mosaico”.

La película concluye con una frase lapidaria del teniente Raine: “Creo que esta es mi obra maestra”. Esta frase podría interpretarse como una declaración del propio Tarantino, que considera “Bastardos sin Gloria” como su mejor película hasta la fecha. Sin embargo, también podría ser una invitación a cuestionar los límites entre el arte y la violencia, entre la ficción y la realidad, entre los héroes y los villanos. Al fin y al cabo, ¿no son los bastardos sin gloria también unos asesinos despiadados? ¿No es el cine también una forma de manipular la historia?

Bastardos sin Gloria está disponible en Star+.