Cómo ‘Seven’ cambió y rescató la carrera de David Fincher tras el fracaso de ‘Alien 3’

David Fincher es uno de los directores más aclamados y reconocidos de la actualidad, con películas como “Fight Club”, “Zodiac”, “The Social Network” o “Gone Girl” en su filmografía. Sin embargo, su carrera no empezó con buen pie, ya que su debut en el cine fue la decepcionante “Alien 3”, una secuela que no convenció ni a la crítica ni al público. ¿Cómo logró Fincher superar este bache y convertirse en el cineasta que es hoy? La respuesta está en “Seven”, el thriller que lo consagró como un maestro del suspense y la estética oscura.

El fracaso de Alien 3

David Fincher llegó al proyecto de Alien 3 como un joven director de videoclips y spots publicitarios, con poca experiencia en el cine. La película tenía muchos problemas de producción, con un guion que se reescribía constantemente, un presupuesto limitado y una presión enorme por parte del estudio. Fincher se sintió frustrado e impotente ante las injerencias de los ejecutivos, que le obligaron a cambiar su visión y recortar su montaje. El resultado fue una película confusa, aburrida y decepcionante, que no estuvo a la altura de las expectativas creadas por las dos entregas anteriores de la saga.

El cineasta quedó tan descontento con Alien 3 que renegó de ella y no quiso participar en ninguna versión posterior. La película fue un fracaso comercial y crítico, y puso en entredicho el futuro de Fincher como director. Muchos pensaron que sería un director de un solo filme, y que no tendría otra oportunidad en Hollywood.

El renacimiento con Seven

Después de la desagradable experiencia que tuvo realizando Alien 3, David Fincher había abandonado momentáneamente la industria, regresando a trabajar como realizador de videos musicales. El representante del hoy reconocido director llegó en modo salvavidas y le presentó un borrador de Seven, de acuerdo con Fincher, le dijo: «Sabes, New Line está interesada en esto. Puede que te guste, y puede que quieran hacerlo contigo, así que quizás deberías leerlo».

Naturalmente, el director lo leyó: «Llegué al final, con la cabeza en la caja, lo llamé [a su representante] y le dije: “Esto es fantástico, esto es tan genial porque había pensado que era un procedimiento policial; ahora es esta meditación sobre el mal y cómo el mal se te mete y no puedes sacarlo”. Él dijo: “¿De qué estás hablando?” Entonces hablé de todo el asunto de la cabeza en la caja. Y dice, “Oh, te enviaron el borrador equivocado”. Y me envió el borrador correcto».

Según Fincher un borrador con abruptos cambios, perdió su esencia, por lo que se reunió con Mike De Luca, quien en ese momento dirigía el estudio New Line Cinema, «y le dije que me gustaba mucho el primer borrador, no el decimotercer borrador. Y él dijo: “A mí también”. Así que le pregunté qué iba a hacer, y yo estaba exponiendo lo que quería hacer en él. Y él dijo: “Tendré a 15 personas mirándome sobre el hombro (…) pero si empezamos en seis semanas, podemos hacer esta versión de la película”. Así que dije, “Bien, vamos a hacerlo. Poner la cabeza en una caja”».

La película fue un éxito

Con más libertad creativa, Fincher pudo plasmar su estilo visual y narrativo en Seven. La película se rodó con una fotografía sombría y sucia, que reflejaba la atmósfera opresiva y deprimente de la ciudad donde transcurre la acción. El director también cuidó mucho el diseño de producción, los efectos especiales y el montaje, creando escenas impactantes y memorables. Además, contó con un reparto de lujo, encabezado por Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey.

Seven fue un éxito rotundo, tanto de taquilla como de crítica. La película recibió elogios por su guion inteligente, su dirección magistral, sus actuaciones sobresalientes y su final sorprendente. Se convirtió en un clásico del género policiaco y del cine en general, y catapultó a Fincher al estrellato. Gracias a Seven, Fincher se ganó el respeto y la admiración de la industria y del público, y pudo seguir haciendo películas con su sello personal.

La importancia de Seven para David Fincher

El film fue un punto de inflexión en la carrera del cineasta, que pasó de ser un director fracasado a uno de los más influyentes y prestigiosos del cine contemporáneo; le permitió demostrar su talento como director, su capacidad para crear atmósferas envolventes, su dominio del ritmo y la tensión, su habilidad para trabajar con actores y su visión única del mundo. También le abrió las puertas a proyectos más ambiciosos y personales, como Fight Club o The Social Network, que consolidaron su reputación como uno de los mejores cineastas de su generación.

Seven es una película imprescindible para entender la obra de David Fincher, ya que contiene muchos de los elementos que caracterizan su cine: una estética cuidada al detalle, una temática oscura y compleja, unos personajes fascinantes y contradictorios, un guion lleno de giros y sorpresas, y un final impactante y polémico.

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