Las tres veces que Martin Scorsese pensó abandonar el cine

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A las puertas de estrenar su nueva película, Killers of the Flower Moon, Martin Scorsese sostuvo una conmovedora y emotiva conversación con Zach Baron (que merece mucho la pena leer) para la revista GQ. El maestro Scorsese habló sobre diversos temas, incluyendo su vida, la muerte, sus influencias, el estado actual de una industria repleta de superhéroes y las ocasiones en que consideró seriamente dejar de hacer películas.

Scorsese sostiene que “la industria cinematográfica ha llegado a su fin”, al menos “la industria a la que yo pertenecía”. “Estamos hablando de hace casi, ¿qué, 50 años? Es como decirle a alguien en 1970 que hacía cine mudo, ¿qué crees que ha sucedido?”, afirmó. Según él, los estudios ya no están “interesados en respaldar voces individuales que expresen sus sentimientos, pensamientos, ideas y emociones con un gran presupuesto”. Incluso él ha tenido que combatir contra el nuevo sistema establecido.

Su inagotable lucha por conservar el arte cinematográfico no es algo reciente, es intrínseco a su personalidad y visión como cineasta. Scorsese siempre “ha batallado contra las expectativas de una industria que nunca ha querido lo que él deseaba del cine”, como Baron describió acertadamente en su reportaje. Sin embargo, a principios de este siglo, el director de Taxi Driver estuvo a punto de abandonar la industria, no una, ni dos, sino tres veces, porque sintió que estaba siendo reprimido por los grandes estudios.

¿Por qué Scorsese quiso dejar de hacer películas?

Pandillas de Nueva York, que narra la historia de las bandas rivales que se disputaban el control de la ciudad estadounidense a mediados del siglo XIX, era un proyecto que apasionaba mucho a Scorsese. Sin embargo, fue en parte arruinado por su productor, Harvey Weinstein, con quien el director discutió sobre la duración y el presupuesto de la película. “Me di cuenta de que no podría seguir trabajando si tenía que hacer películas de esa manera”, dijo. “Tendría que abandonarlo, porque los resultados no eran satisfactorios. A veces era extremadamente difícil, y no sobreviviría. Estaría muerto. Así que decidí que se había acabado, de verdad”.

Por suerte, no fue una decisión definitiva. Le debemos a Leonardo DiCaprio y a la historia de El Aviador que Scorsese volviera al cine. “La obsesión por ella es algo que comprendo muy bien”, contó. Pero Miramax, la productora de Weinstein, también estaba involucrada junto con Warner Bros. Dadas sus diferencias anteriores, Scorsese se oponía, pero “hubo una reunión y me obligaron a aceptarlo”.

“Ya me habían… dejado embarazado, como ellos decían. Y no había forma de librarse de ello. Pese a todo, el rodaje fue bien, el montaje fue bien hasta las dos últimas semanas. Llegaron e hicieron algunas cosas que me parecieron extremadamente mezquinas”, dijo. ¿Qué hicieron? Warner y Miramax recortaron el presupuesto de la película. Scorsese tuvo que terminarla con 500.000 dólares de su bolsillo.

Warner Bros. quería una franquicia con The Departed

Una vez más, la idea de abandonar la industria rondó su cabeza: “Simplemente dije: no haré más películas”. Y sin embargo, unos años después se animó a rodar Infiltrados en 2006, otra vez con DiCaprio, otra historia que Scorsese quería contar. Pero pronto se arrepintió de su decisión. Warner Bros. se acercó y le preguntó si (spoiler) uno de los dos personajes principales podía continuar con vida. “Lo que querían era una franquicia. No se trataba de una cuestión moral de que una persona viviera o muriera”.

Scorsese recuerda que, tras una proyección de prueba, todos los asistentes salieron extasiados, excepto los del estudio, quienes “salieron muy tristes, porque no querían esa película. Querían la franquicia. Lo que significa: Ya no puedo trabajar aquí”. Pese a los inconvenientes en el camino, Infiltrados o The Departed terminó otorgándole a Martin Scorsese su primer y único Óscar hasta la fecha como Mejor Director, aunque estuvo nominado 9 veces en la categoría.

Siempre me gustó estar nominado en la Academia, a pesar de saber, especialmente el hecho de que no nos nominaron por Taxi Driver”, recuerda Scorsese. “Y con Toro Salvaje, cuando no me dieron el Óscar, comprendí que ese no era mi destino en la vida. Pero siempre decía lo siguiente: Cállate y haz las películas. No puedes hacer una película por un premio”. El reconocimiento lo impulsó e hizo Shutter Island, de la que también se arrepiente.