Rotten Tomatoes y el precio de los elogios: críticos remunerados por sus buenos comentarios

Nota del editor: el siguiente artículo fue creado con base en la investigación publicada por Vulture: “The Decomposition of Rotten Tomatoes”.

En el siempre cambiante mundo del cine, el impacto de los sistemas de crítica online como Rotten Tomatoes ha crecido de forma significativa. Sin embargo, la reciente polémica en torno a la manipulación de las puntuaciones y las limitaciones del sistema han provocado una reevaluación de su influencia.

Fallos en el sistema del Tomatómetro

Rotten Tomatoes, fundada en 1998 como plataforma para catalogar las críticas de películas de Jackie Chan, se ha convertido en un actor vital en la industria cinematográfica. Su famosa puntuación “Tomatometer”, basada en la clasificación de las críticas como positivas o negativas, ha sido un factor decisivo para muchos cinéfilos. El éxito de una película puede depender a menudo de si recibe la etiqueta “Certified Fresh” o “Rotten”.

Sin embargo, el sistema tiene sus defectos. Los expertos sostienen que simplifica en exceso las críticas matizadas, equiparando los comentarios ligeramente positivos y los extremadamente positivos, lo que lleva a puntuaciones potencialmente engañosas. Además, la velocidad a la que se calculan las puntuaciones significa que la calificación de una película puede basarse en una pequeña muestra de críticas, lo que crea una imagen poco representativa.

Los estudios se han adaptado a este panorama organizando cuidadosamente proyecciones anticipadas para críticos amigos y estableciendo embargos de críticas estratégicamente para aumentar la puntuación inicial de una película. Aunque esto puede ayudar a ciertas producciones a corto plazo, no garantiza necesariamente el éxito en taquilla a largo plazo.

La reciente inclusión de una mayor diversidad de críticos en el grupo de Rotten Tomatoes ha provocado un ligero cambio en las puntuaciones, con un aumento de la puntuación media de los estrenos. Sin embargo, esto también ha llevado a la percepción de que las películas de arte y ensayo están siendo calificadas con más dureza, lo que podría desanimar al público a explorar películas poco convencionales y desafiantes.

La polémica en torno a Bunker 15

En este panorama cambiante, Bunker 15, una empresa de publicidad cinematográfica, se ha convertido en una figura controvertida. Se les ha acusado de manipular las puntuaciones de Rotten Tomatoes reclutando críticos para que publiquen reseñas favorables, a veces incluso pagándoles. Esta práctica ha suscitado dudas sobre la integridad del sistema Tomatometer.

En lugar de recurrir a críticos de primer nivel, Bunker 15 adoptó un enfoque ascendente. Reclutaron a críticos menos conocidos, a menudo autopublicados, que formaban parte del grupo de críticos de Rotten Tomatoes. Lo que les diferenciaba de los demás era su disposición a pagar a estas personas 50 dólares o más por crítica, una práctica que no se suele divulgar y que, según Rotten Tomatoes, se desaconseja.

El proceso consistía en animar a los críticos a abstenerse de publicar comentarios negativos en sus plataformas principales y, en su lugar, colocarlas en blogs no tan conocidos que Rotten Tomatoes probablemente no notaría. El objetivo de esta táctica era garantizar que Rotten Tomatoes mostrara las críticas positivas y suprimiera las negativas.

La influencia de Rotten Tomatoes: Un interrogante

Rotten Tomatoes ha respondido a estas acusaciones retirando de la lista las películas de Bunker 15 y advirtiendo a los escritores implicados en la empresa. Hacen hincapié en su compromiso de mantener la integridad de sus puntuaciones. Sin embargo, la pregunta sigue en el aire: ¿Realmente importa la puntuación de Rotten Tomatoes a los cinéfilos? Los estudios han arrojado resultados dispares, que sugieren que los espectadores han desarrollado sus propios criterios para elegir las películas, más allá de basarse únicamente en el Tomatometer.

A medida que la industria cinematográfica sigue evolucionando, está claro que la influencia de Rotten Tomatoes persistirá, pero puede que ya no sea el único árbitro del éxito o la calidad de una película. El público es cada vez más exigente y los cineastas exploran nuevas formas de atraer a sus espectadores. El mundo de las calificaciones cinematográficas está cambiando, y depende tanto de los cineastas como del público adaptarse a este nuevo panorama, que va más allá de la clasificación binaria de “fresco” o “podrido”.