‘Griselda’: La historia real detrás de la narco colombiana que inspiró la serie de Netflix

Griselda Blanco, también conocida como la “Madrina de la Cocaína” o “La viuda negra”, fue una tristemente famosa narcotraficante colombiana que alcanzó el poder en las décadas de 1970 y 1980. Sus despiadadas tácticas y su implicación en el Cartel de Medellín la convirtieron en una de las figuras más temidas del narcotráfico.

Netflix estrenó este jueves 25 de enero la nueva miniserie inspirada en la vida criminal de la colombiana. El programa, compuesto por seis episodios, narra el ascenso y la caída del imperio construido por Griselda Blanco. Sofía Vergara, alejándose de su papel en Modern Family y otras interpretaciones cómicas, fue la encargada de dar vida a este lamentable personaje en la historia de Colombia.

Comienzos de su vida y primer matrimonio

Griselda Blanco nació el 15 de febrero de 1943 en Cartagena, Colombia. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y la violencia, ya que fue abandonada por su padre y maltratada por su madre, alcohólica y trabajadora sexual. Blanco recurrió a la prostitución y al carterismo para sobrevivir, y fue durante esta época cuando conoció a su primer marido y mentor, Carlos Trujillo, con quien tuvo tres hijos. Juntos se trasladaron a Nueva York a mediados de la década de 1960, donde Blanco se involucró en actividades delictivas a pequeña escala, como el tráfico de marihuana.

Segundo matrimonio y narcotráfico

Griselda se separó de Trujillo a finales de la década de 1960, y supuestamente lo mandó matar a principios de la década de 1970. Poco después, se casó con Alberto Bravo, un traficante de cocaína que la introdujo en el lucrativo mundo del narcotráfico. Ambos establecieron una exitosa operación, utilizando el negocio de importación de ropa de Bravo como tapadera.

El ingenio de Griselda y sus alianzas estratégicas con 1.500 traficantes de drogas le permitieron construir una vasta red y convertirse en una de las piezas clave del Cartel de Medellín. Blanco, incluso, abrió una fábrica de lencería en Colombia, adaptando específicamente las prendas para incluir compartimentos adecuados para el contrabando de cocaína.

Cuando el negocio de Blanco estaba en su apogeo, tuvo que regresar a Colombia en 1975 para evitar ser capturada por las autoridades estadounidenses. En ese mismo año, Griselda empezó a sospechar que su esposo le estaba robando dinero, lo que desencadenó un tiroteo entre la pareja que resultó en la muerte de Bravo. Historiadores de la narco colombiana aseguran que después de este suceso, y el asesinato de su esposo anterior, Blanco fue apodada como “La viuda negra”.

La Madrina de la Cocaína se establece en Miami

A finales de 1970, Blanco y sus tres hijos se mudaron a Miami, Florida, donde se hizo famosa por sus tácticas despiadadas y violentas, eliminando sin vacilar a rivales y amenazas percibidas. Blanco reunió a un grupo de sicarios leales conocidos como los Pistoleros, que cometían asesinatos en su nombre. Su implicación en el tráfico de drogas y sus disputas con otros cárteles provocaron una ola de violencia en Miami, donde los cadáveres se amontonaban en las calles. Este oscuro periodo para la ciudad fue nombrado como “Cocaine Cowboy Wars” (Guerras de los Vaqueros de la Cocaína) y Griselda recibió su segundo alias importante, la “Madrina de la Cocaína”.

Sofía Vergara en Griselda, nueva miniserie de Netflix.

Respaldada por esa violencia y una astucia notable, Blanco se convirtió en una de las narcotraficantes más ricas del mundo. Según Britannica, introducía anualmente más de tres toneladas de cocaína en Estados Unidos, generando ganancias cercanas a los 80 millones de dólares mensuales. Además, Blanco adoptó con orgullo su imagen de delincuente, llegando al extremo de nombrar a uno de sus hijos Michael Corleone en honor al personaje de Al Pacino en la trilogía de El Padrino.

Uno de los actos más notorios relacionados con Griselda Blanco fue la masacre de Dadeland, que tuvo lugar en julio de 1979. En un centro comercial de Miami se produjo un tiroteo entre los pistoleros de Blanco y los miembros de un cártel rival. El incidente se saldó con varias muertes y atrajo la atención nacional sobre la escalada de la guerra contra las drogas en Miami. A pesar de la violencia y la notoriedad, el imperio de Blanco siguió prosperando hasta la década de los ochenta.

Huida de la justicia y caída del imperio

La habilidad de Griselda para eludir la captura durante años frustró a las fuerzas de seguridad estadounidenses, incluida la Drug Enforcement Administration (DEA). Consiguió huir a Colombia cuando la presión en Miami se hizo demasiado intensa. Sin embargo, la suerte de Blanco acabó por agotarse. En 1985, tras una década de persecución, el agente especial de la DEA Bob Palombo la detuvo finalmente en California. La detención marcó el principio del fin de la Madrina de la Cocaína.

Griselda Blanco fue condenada, por tráfico de drogas y asesinato, a la pena máxima de 15 años de prisión, aunque se informó que pudo seguir dirigiendo su imperio mientras estaba encarcelada. Las autoridades americanas hicieron todo lo posible para implicarla en los más de 200 asesinatos en su nombre, sin embargo, los esfuerzos no fueron suficientes. En 1998, la narco se declaró culpable y llegó a un acuerdo con la fiscalía que redujo su condena. Blanco pasó casi dos décadas en prisión antes de ser puesta en libertad en 2004 y deportada a Colombia.

La historia de Griselda Blanco llegó a su fin en la tarde del 3 de septiembre de 2012, cuando fue asesinada por un pistolero en la ciudad de Medellín, Colombia, a la edad de 69 años. Su violento reinado y su legado como una de las capos de droga más famosas siguen cautivando la atención del público. Blanco ha sido retratada en telenovelas, series y películas por actrices como Catherine Zeta-Jones y, ahora, Sofía Vergara en la producción de Netflix.