Ozymandias: la cúspide de la televisión y su impacto en Breaking Bad

Ozymandias

La serie “Breaking Bad” estableció un hito casi que inigualable en el panorama de la televisión, cautivando a una audiencia global con su trama ingeniosa, personajes memorables, estética impecable y un guion de excepción. En este vasto lienzo de maestría televisiva, destaca un episodio que se erige como el punto culminante de esta epopeya, el decimocuarto de la quinta y última temporada, titulado “Ozymandias”.

El título es extraído del poema homónimo del laureado escritor británico Percy Bysshe Shelley, que aborda la caída de un imperio y la efímera vanidad de su gobernante, alude con premonitorio simbolismo al destino ineludible que aguarda a Walter White, el inolvidable protagonista de Breaking Bad.

El derrumbe del imperio de Heisenberg

Walter White, un respetado profesor de química, tras recibir un diagnóstico de cáncer, se embarca en la fabricación y venta de metanfetamina con el fin de garantizar el bienestar financiero de su familia. A lo largo de la serie, presenciamos la transformación de Walter en Heisenberg, un narcotraficante despiadado que cimenta su imperio en la violencia, la decepción y la manipulación.

No obstante, en Ozymandias, el edificio de engaños de Walter se desmorona espectacularmente. Su cuñado, Hank, un agente de la DEA, perece a manos de los neonazis, los mismos a quienes Walter había contratado para liquidar a Jesse, su ex aliado y pupilo. Jesse es capturado y sometido a tormentos por esos neonazis, quienes lo coaccionan para continuar la producción de metanfetamina.

El dinero de Mr. White, enterrado en el desierto, es confiscado por esta banda criminal. Su familia lo rechaza y le teme luego de que él confiesa sus atrocidades a su esposa Skyler y a su hijo Walt Jr., además de intentar secuestrar a su hija Holly. Walter, solo y desesperado, se ve forzado a abandonar todo cuanto construyó.

El poema de Ozymandias

La obra de Shelley fue escrito en 1818, inspirado por una noticia sobre el hallazgo de un fragmento de una estatua gigantesca del faraón Ramsés II en Egipto. El poema describe la imagen de la estatua rota y abandonada, con una inscripción que dice: “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: Mirad mis obras, poderosos, y desesperad”. El poema transmite un mensaje sobre la fugacidad del poder y la gloria, y sobre el contraste entre la arrogancia del gobernante y la insignificancia de sus restos.

Dice así:

Conocí a un viajero de una tierra antigua
quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

¿Qué significa Ozymandias en el universo de Breaking Bad?

Ozymandias emerge como el episodio más trascendental en la historia de Breaking Bad, personificando el apogeo de la serie, el cenit de la tensión dramática y el momento más trágico para sus protagonistas. Representa el instante en que Walter se despoja de todo aquello que valoraba: su familia, su riqueza, su poder y su dignidad. Es el punto en que White reconoce que sus propios errores y las fuerzas que liberó lo han derrotado. En este episodio, enfrenta las consecuencias de sus acciones y el precio de su ambición.

Sin embargo, no solo se destaca por su narrativa sobresaliente, sino también por su virtuosismo cinematográfico. El director Rian Johnson logra establecer una atmósfera asfixiante y angustiosa que refleja de manera magistral el estado emocional de los personajes. La fotografía adopta un enfoque sobrio y desolador, caracterizado por tonalidades ocres y grises que contrastan con el azul intenso de la metanfetamina. La música, minimalista y tensa, emplea silencios que aumentan la sensación de vacío y desesperación.

El capítulo ha sido objeto de aclamación tanto por parte de la crítica como del público. En IMDb, ostenta una puntuación perfecta de 10 sobre 10, basada en más de 200,000 votos. Diversos medios especializados, como The Hollywood Reporter, Entertainment Weekly, Rolling Stone y Time, lo han consagrado como el mejor episodio en la historia de la televisión. Además, ha sido galardonado con varios premios, incluyendo el Emmy al mejor guion y al mejor actor para Bryan Cranston, quien personifica a Walter White.